A las personas que dirigen la reingeniería de procesos de alta complejidad e impacto social suelo llamarles “Ingenieros de Equipos de Conocimiento”. Es una formación muy especializada a la vez que con gran visión de conjunto y que debe ser adquirida en el trabajo de campo. He tenido la suerte de participar con la empresa Futuver en este tipo de proyectos a lo largo de la última década, en el ámbito de los registros de la propiedad en España y varios países de Latinoamérica. Salvando las enormes diferencias que existen entre estos países hay un factor común en todos ellos, la necesidad de poder confiar en las personas que les dirán cómo realizar el cambio.
Gracias a esta confianza y a estos ingenieros del conocimiento se han conseguido muchos proyectos de trascendencia histórica en países como México, donde la tradición del papel está firmemente arraigada y los mecanismos y procesos burocráticos son francamente complejos. El Estado de Tamaulipas, por ejemplo, cuenta hoy con uno de los registros de la propiedad más avanzados y seguros del mundo, a la vez que ha recibido el reconocimiento de sus usuarios a todos los niveles por el logro de tiempos de respuesta y eficacias inimaginables al inicio del proyecto.